martes, diciembre 22, 2009

La historia navideña de la darkie asistente social

Por Pablo Secsfield


De todos los casos que me tocó tratar, tal vez el más complejo haya sido el de la bellísima Scarlett, una joven conflictuada con inmensos deseos de cariño que se paseó por mi consultorio durante un par de años. Utilizaba ese nombre ficticio porque le parecía sensual, nocturno, mucho más atractivo que el real, María Marta, que le sonaba poco apropiado para una chica que gustaba tanto de la oscuridad.


Cuando entró a mi consultorio, toda vestida de negro, con base blanca y párpados bien oscuros, como la típica darkie, supe que estaba ante una paciente con grandes problemas. Basándome en mi experiencia clínica y en mis conocimientos sobre la psiquis humana, tuve una sospecha respecto de cuáles podían ser los motivos de su consulta. Entonces sospechaba que sufría de los desórdenes de personalidad y aislamiento que son frecuentes en los góticos y quise indagar si tenía problemas para conseguir pareja o compañía sexual: me respondió que no, que estaba muy bien. Luego insistí tratando de saber si los compañeros sexuales le daban satisfacción: ella me dijo que sí, y mucha, que incluso había llegado a estar con tres hombres al mismo tiempo “gozando como en el infierno”. Entonces, suponiendo que podía haber sufrido algún tipo de abuso que ocultaba, le pregunté si se sentía usada por estos muchachos que la utilizaban como un artefacto erótico para juegos que a lo mejor no aprobaba y consideraba denigrantes, pero ella negó esta suposición afirmando “¿Estás loco? Me encantó, la semana que viene ya arreglé para hacerlo de nuevo”.


La primera sesión se alargó durante 2 horas y 20 minutos, a pesar de que tenía otros pacientes que atender. Utilicé ese tiempo intentando encontrar cuál era el trauma sexual de la chica, pero no pude hacerlo. Ella me dijo “no tengo ningún problema sexual, lo que pasa es que estoy medio asustada porque tuve un sueño la navidad pasada en que se me presentaba la imagen de Siouxsie Sioux diciéndome que era el espíritu de la navidad”. “¿Espíritu de la navidad como los de Dickens?”, “¿Como los de quién?”, “Nada” “Bueno, se me presentó el espíritu de Siouxsie Sioux[1] diciéndome que tenía que hacer algo con mi vida, que no podía seguir dedicándome a ensayar poses tristes para que mis amigos me sacaran fotos y las usaran en los fotologs de sus bandas. Entonces me puse a escribir un libro, ya lo terminé, que cuenta la historia de una chica gótica que quiere ser asistente social. El libro se llama “Scarlett llevando la oscuridad al barrio”, y no sé por qué tengo la idea de que es autobiográfico”. “Por qué pensás que puede ser autobiográfico” “Porque le puse mi nombre y cuando terminé de escribirlo me anoté en el CBC para la carrera de trabajo social” “¿Seguro que no tenés ningún problema sexual?” “Seguro”.


Decidí supervisar el caso con tres colegas míos, que no encontraron ninguna solución al extraño problema de inconsistencia de identidad casi esquizofrénica de esta darkie/asistente social. Consulté las obras completas de Freud y Lacán, y nada parecía resolver el origen de los inconvenientes de la chica. Le pregunté a mi mamá, contraté a un detective privado que la siguiera y también acudí a un Pai Umbanda para recibir alguna ayuda para tratar a Scarlett, pero todo fue en vano. Parecía resignado a enfrentarme al fin a un caso sobrenatural, al de una persona que parecía movida por conflictos que no eran sexuales, a lo indecible. El horror me paralizó al principio, pero luego mi responsabilidad profesional me llevó a seguir adelante. Volví a consultar con otros colegas, y cuando les conté que había llegado a la conclusión de que existía gente con problemas psicológicos no sexuales, se rieron de mí y me preguntaron si no estaba atendiendo también una neurosis obsesiva del Monstruo del Lago Ness.


Proseguí mi tratamiento experimental charlando con la joven Scarlett respecto de sus proyectos. Ella me dijo que quería estudiar y ayudar en los barrios, resolver problemas. Eso tenía algunos inconvenientes: primero los “pocos” amigos que tenía -en realidad tenía como diez, pero le gustaba decir pocos para ser más dramática- no veían con demasiados buenos ojos que la chica se acercara a los barrios, a una cultura que para ellos era baja; aparte, el trabajo social solía hacerse de día, y los años de vivir de noche empalideciendo la tez habían hecho que su piel no pudiera resistir los rayos del sol (incluso había llegado a insolarse con la luz de una lamparita de 60). Así, la joven fue aislándose de sus amistades y exponiéndose a serios problemas dermatológicos, mientras insistía en dedicarse al trabajo social sin abandonar su afiliación a la cultura y a las costumbres gótico/darks.


-Quiero llevarles el cine –me dijo en una sesión-, conseguir que los desafortunados puedan ver las películas de Tim Burton y también Entrevista con el Vampiro, y un documental que tengo sobre la vida de Ian Curtis[2]… creo que podemos inspirarlos y mejorar sus condiciones de vida con esto. Aparte, en mi libro, Scarlett (la de ficción) llega a hacer con la gente del barrio una cumbia-dark-electro que les llega al alma y los saca de la música chota que ellos escuchan: ojalá yo pudiera hacer algo parecido en una villa.


Luego de varias sesiones, llegamos en un momento a poder charlar respecto del momento en que ella escribió el libro. Me dijo que tuvo una iluminación, que soñó con lo de Siouxsie Sioux, que era Navidad y que la imagen de la cantante le hizo ver un informe sobre la pobreza que había pasado el canal Encuentro.


-Yo no podía creer que esa gente sufriera, o sea, para mí eran cabeza, y creía que la gente cabeza no sufría, porque sufre sólo la gente copada, hasta que los vi en ese informe y me di cuenta de que, por motivos muy diferentes a los míos, estos tipos tenían un gran dolor.


-¿Te sentiste identificada?


-Sí, claro. Era la primera vez que veía a personas que sufrían, sacando cuando me miraba al espejo o me veía en un vidrio que atrás estaba oscuro. Porque la mayoría de la gente no sufre, ud sabe. Mis amigos dicen que sufren, pero no, están ahí y sacan fotos. Siempre me rodié de tipos y minas que nunca habían sufrido, de tipos que jamás tuvieron problemas como yo, que te cuentan llorando cualquier pelotudez sin sentido y que después no te podés sacar de encima. Pero los pobres que vi en la tele eran diferentes. Tal vez ud. no lo sepa, pero esa gente sufre, parece mentira, parecen muy poco copados como para sentir ese dolor en sus almas, pero sufren. Serán lo que serán, pero sufren. Cuando sepa lo que es sufrir, a lo mejor se da cuenta y me entiende.


En ese preciso momento me di cuenta de que, en realidad, la chica ya no necesitaba de mis servicios. No era demasiado inteligente, y aunque había mejorado, todavía era un poco racista, pero lo que para algunos era una incongruencia (dark y asistente social) era en realidad el producto de que esta chica había hecho un descubrimiento sensacional: se había dado cuenta de que existían otras personas aparte de ella. El espíritu de la navidad le había hecho ver al otro, le había presentado todo un mundo fuera de sí misma, y estaba maravillada. Sus amigos hasta ese momento habían sido apenas unos juguetes. Ella los había tenido como espectadores de su pretendido sufrimiento y no como personas, porque sólo habían estado a su alrededor para realzar su narcisismo depresivo. Pero ahora se había conectado con otros seres humanos, por motivos equivocados tal vez, pero se había conectado. Y de seguro, después de encontrarse con ellos, se acostaría, como es lógico, con alguno. Porque, al fin y al cabo, para alivio mío y de toda la comunidad psicoanalítica, lo único que quería la chica, tal cual lo marca la teoría que defiendo, era acercarse a esos sufrientes, sentir algo por ellos… y luego, claro, meterlos en su cama, porque, como todos sabemos, todo afecto no es más que libido sublimada.


Pablo Secsfield fue profesor de la cátedra de Psicoanálisis de la Universidad de Niza, hasta que fue despedido por acoso sexual en 1987.



[1] Me estoy cansando de tener que reponerles referencias que deberían tener, eh? Siouxsie Sioux es la cantante de Siouxsie and the Banshees. La próxima vez no pongo nota, busquen en Wikipedia.

[2] Si no saben quién es, búsquenlo en Wikipedia, ¡he dicho!


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4 comentarios:

Paloma Fabrykant dijo...

ja ! muy bueno

Revista ¡Lo qué? dijo...

muchas gracias, Srta

Matías Lucadamo dijo...

coincido, muy bueno, che (ya te había leido en forofyl)

Siga subiendo!

Revista ¡Lo qué? dijo...

Ahora estamos volviendo al campo de juego. Calculo que en un mes habrá nuevo material en esta publicación tortuosa. saludos y gracias